sábado, 19 de noviembre de 2011

Apple, Steve Jobs y otras cosas

Se que puede parecer un poco inoportuno, tras la reciente muerte de Steve Jobs, pero el caso es que más o menos un mes antes de su fallecimiento, me topé con este texto que reproduzco ahora en su versión traducida. Por falta de tiempo, y al no ser una tarea prioritaria, lo fui dejando hasta que por fin me dediqué a traducir el texto en inglés. El enlace al texto original es este....http://www.wired.com/geekdad/2011/07/apple-and-the-80-cent-iphone-problem/

Y mi traducción está aquí. Creo que es reveladora. He de confesar que subrayo muchas de las cosas que dide el autor, y también que soy usuario de Android en tres dispositivos, pero no ha sido ese el motivo de publicar el texto.

Saludos

Nacho A.

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Apple y el problema del iPhone de 80 céntimos

    Por Michael Venables
    14 de julio de 2011
    9:00 am  |
    Categorías: Friki de salón, geek de la electrónica, gente


Soy padre. Pero no un padre cualquiera, un padre friki de la electrónica. Me encanta la tecnología, y desde hace mucho tiempo. Y si los demás padres se parecen algo a mi, entonces desean la mejor tecnología. Para mi, la mejor tecnología es la fusión óptima de funcionamiento y estética. Eso significa que quiero que mi ordenador, mi consola y la interconexión no sólo funcionen bien, si no que sean máquinas estilosas que masajeen mis ojos con sus alucinantes líneas y contornos. Si además un buen rendimiento se junta con un envoltorio atractivo, te atraerá como ratón ensimismado hacia el altar de Apple Computer en Cupertino, California, donde el flautista de Steve Jobs hace su magia.
 Al ser un padre y tecnólogo indulgente, nunca me he parado a pensar sobre los ordenadores de Apple que uso, o por cuanto tiempo he estado bajo su hechizo. Hasta que vi mi viejo PowerBook G4 en el museo Mac ubicado en el vestíbulo del Seattle Repertory Theater, mientras hacía tiempo antes de la representación de “The Agony and the Ecstasy of Steve Jobs” (La Agonía y el Extasis de Steve Jobs), monólogo creado e interpretado por Mike Daisey. “¡Ese es mi PowerBook!” Solté, en tiempo presente, traicionando mi sensación de vinculación con mi viejo Mac, mi preciado clon de platino del equipo tras el cristal del museo. “¡Está en un museo!” Me susurré a mi mismo. Mi hijo me miraba con un ligero desprecio, como tratando de comprender qué clase de usuario final del paleolítico tiene como padre en esta era del iPad.¡Cuidaros de la sorprendente influencia de Apple! Incluso los viejos usuario de dispositivos con sistema iOS seguimos teniendo un lado tierno cuando nos hablan de nuestros viejos Macs. Empecé a preguntarme más sobre mi propia historia de adquisición de productos Apple.¿Por qué sentimos que los necesitamos tanto en nuestras vidas? Y además, ¿quién fabrica estos maravillosos gadgets en realidad? Casi era la hora del espectáculo, y esperaba que el humorista Mike Daisey nos diera la respuesta, o al menos más información sobre cuales eran las preguntas adecuadas.

Mike Daisey es quien está detrás de un espectáculo de una sola persona que recientemente ha funcionado muy bien en el Seattle Repertory Theater. Daisey relata su experiencia con Apple. Y me refiero exactamente a que “cuenta”, ya que su representación es una conversación abierta, el tipo de actuación que exige una respuesta intelectual y emocional por parte del público para que funcione. Se trata de una experiencia teatral que Daisey denomina “monólogo extemporáneo”. Daisey habla de Apple y la visión de Steve Jobs, lanzando preguntas al público (como audiencia repleta de consumidores): “¿Qué significa la visión de Steve para el resto del mundo?” Implica las mejores máquinas de computación, cálculos más rápidos, conectividad mejorada, hardware de la mejor calidad y excelencia en el diseño, verdad? “Genialidad”. La última parte de la visión es la razón por la que el templo de Mac fascina a nuestro ratón interior con la meliflua llamada del Flautista de Apple, y aquello que nos hace regresar a las puertas de Cupertino una y otra vez para descubrir productos y mejoras que “necesitamos” pero que no sabemos por qué las necesitamos. Ah, sí, porque son geniales. Imaginen una espía impoluta en su pantalón de Dolce & Gabbana, tecleando un breve memorando secreto en el balcón de su hotel de Venecia.
¿Se la imaginan acaso chateando con el Comisionado de espías  Bielorruso desde un Dell? Teclea en silencio desde su iPad mientras el sol se oculta tras ella por el Gran Canal. Eso si es impactante. Eso si es atractivo. Y cuando uno luce atractivo, se siente mejor por dentro.

Así que, ¿por qué creemos que necesitamos todos estos artículos de bondad informática? Todos nosotros utilizamos los productos tecnológicos en nuestro quehacer diario y con nuestras familias como medios para conectar con otras personas y el mundo en general. Puede que se trate de conexiones virtuales, pero siguen siendo conexiones. Aunque Daisey afirma que cuando usamos nuestros productos de Apple para realizar conexiones, también estamos convirtiendo en fetiche la tecnología que nos permite esas hiper conexiones con nuestro mundo. Utiliza su vínculo con el iPhone como ejemplo. Daisey mantiene que nos hemos convertido en creyentes del poder de “conectividad” del iPhone. Comprobamos la configuración de nuestra alarma (y la hora en Tokio) antes de ir a la cama, comprobamos los mensajes de Tweeter, guardando nuestro contenido “por leer” para la aplicación “Más tarde”, y luego navegamos por las actualizaciones de nuestro Muro del Facebook. El problema, según Daisey, es que nos han atraído hacia una ilusión tecnológica sobre el conocimiento.
 Pensamos que sabemos tanto como los expansivos y potentes sistemas de conocimiento nos permiten gracias a las herramientas tecnológicas que usamos y a las que estamos tan apegados. Así que terminamos “fetichizando” nuestra tecnología con fe ciega y confiamos en su capacidad para validar la existencia de nueva información. Pero ignoramos aquello que quede fuera de la tecnología de red de googlear como inexistente o irrelevante para nuestras vidas. “Si no está en Google, no existe".

Daisey tiene razón al señalarnos que cuando controlas la tecnología, controlas el medio a través del cual las personas ven el mundo. En nuestra sociedad actual centrada en la tecnología, percibimos el mundo a través de nuestro iPhone, lo que mediatiza la realidad del mundo a nuestro alrededor. Los dispositivos de Apple ejecutan aplicaciones de red social que filtran el flujo de información sobre lo que es importante en la cultura, la política y la tecnología.¿Son las opiniones de Daisey relatos alarmistas o las rabietas de un tecnofóbico? Apple ejerce un control estricto sobre el desarrollo y utilización de su sistema operativo y aplica fuertes restricciones DRM (derechos de reproducción) en sus productos de audio y vídeo. Estamos tan absortos por la mística del universo de Apple: el diseño, el rendimiento, la genialidad.¿Qué hay de la información sobre el mundo que escapa al entendimiento de la mayoría de la gente? Esa es la información cuya existencia no tiene validación para nosotros, ya que queda fuera del sendero marcado de nuestras redes sociales. Los productos de Apple son excelentes en su diseño, funcionamiento y genialidad, pero ¿cuál es el precio que realmente pagamos por usarlos?, se pregunta Daisey.¿Cuál es el coste humano?

Las empresas tecnológicas de todo el mundo han creado Zonas Económicas Especiales en China. Se trata de zonas industriales creadas gracias a más de 30.000 millones de $ de inversiones extranjeras para fabricar diversos dispositivos industriales y electrónicos para los mercados extranjeros. La primera de estas zonas económicas especiales y una de las más exitosas es Shenzhen (en la provincia de Guangdong), al norte de Hong Kong. Muchas de las fábricas de Shenzhen han sido utilizadas por las empresas estadounidenses para fabricar dispositivos electrónicos. En esa lista nos encontramos con Apple, Amazon, Intel, Cisco, Hewlett-Packard, Dell, Microsoft y Vizio. Uno de los fabricantes subcontratados de Shenzhen es Foxconn International Holdings Ltd, el máximo exportador de China. El 50% de todos los productos de consumo del mundo los fabrica Foxconn. Foxconn fabrica tanto el iPhone como el iPad (así como el Kindle, por cierto). Estos productos tiene una enorme demanda en los EE.UU. Así que naturalmente, para satisfacer la demanda de los productos de Apple, los ciclos de producción de Foxconn deben adecuarse a la alta demanda de productos de Apple en EE.UU. y el resto del mundo. Mike Daisey realizó un viaje a Shenzhen fingiendo ser un potencial socio inversor. Se aprovechó del raro privilegio de acceso que le dieron para desvelar información sobre cómo se fabrican los productos de consumo en Foxconn y quienes los hacen. Quería saber más sobre la gente que crea los productos de Apple que todos conocemos y deseamos.

Las condiciones laborales de las plantas de Foxconn se caracterizan por:

    Trabajo repetitivo de producción en línea, el montaje no lo realizan máquinas, 450.000 trabajadores de la planta de Foxconn ensamblan iPhones e iPads a mano, en la cadena de montaje, abuso de mano de obra infantil (se pueden ver niños de hasta 12 años trabajando en la línea de producción), práctica habitual de turnos de dieciséis horas diarias en temporadas de hasta varios meses, cumplimiento estricto de la norma de absoluto silencio para todos los trabajadores de la línea de producción, problemas de salud como el síndrome de túnel carpiano son muy habituales, y a menudo ignorados por la dirección,
    condiciones laborales tan ínfimas que se producen suicidios de trabajadores (algunos han saltado en el pasado desde lo alto de los edificios de Foxconn), Foxconn respondió ante los hechos con la instalación de redes que cubrían los laterales de sus edificios,
los sindicatos de trabajadores son ilegales en China, así que sus derechos no están protegidos. Daisey se reunió en secreto con varios trabajadores que habían reclamado a la dirección de Foxconn las horas extra no pagadas o problemas de salud, y que fueron ignorados. Esos trabajadores fueron incluidos en una lista negra de la Autoridad China de Comercio. El estado los considera “agitadores subversivos”.

Cuando Daisey cambia el tono de su monólogo extemporáneo del relato de su juventud y maduración junto a ordenadores Apple a los trabajadores de Shenzhen, se produce un cambio total en la atmósfera que rodea al público. Una fuerza palpable.¡Vaya!, esas preciosas máquinas del museo, o de casa, en mi bolsillo, que moldean cómo vemos el mundo, ¿se fabrican a mano? Trabajar dieciséis horas al día ensamblando a mano componentes electrónicos?¿Y montados por niños de doce años? Miré a mi hijo de catorce años y me lo imaginé fijando las piezas de un iPhone durante 16 horas al día, en silencio, con sus muñecas atenazadas por el dolor, mientras ensambla un iPhone por el que recibirá 80 céntimos. El mensaje de Mike Daisey fue contundente y alcanzó nuestro hogar. Todos amamos la tecnología de Apple. Comprendemos (más o menos) el motivo por el que la deseamos. Muchos de nosotros conocemos los problemas laborales de Shenzhen, y puede que incluso podamos dormir a pierna suelta a su pesar.
 Pero nuestra lujuria por los gadgets ha generado un problema para los trabajadores de Shenzhen, en China. Y afecta a las vidas de personas reales, muchas de ellas niños. Es un problema de los norteamericanos, un problema ético sobre el que todos deberíamos prestar una profunda atención.

Por tanto, estos son mis reflexiones para Steve Jobs sobre el problema del iPhone de 80 céntimos.
Estimado Sr. Jobs,

Soy un viejo usuario de equipos Mac. Y me denomino a mi mismo un “aficionado”, ya que sinceramente admiro los productos Apple que poseo. mi Macbook, mi iPhone, mi iPad. Creo que Apple siempre ha creados productos con un gran diseño que tienen la comodidad, la facilidad de uso y la calidad de la experiencia del usuario en mente. Que son los mejores, lo se de sobra.

Tras ver la representación de Mike Daisey en “The Agony and the Ecstasy of Steve Jobs”, mi fe en los productos de Apple se vió sacudida hasta sus cimientos al conocer el tratamiento de los trabajadores de la fábrica de Foxconn en Shenzhen, China.

Una de las historias que descubrimos hablaba de un hombre, trabajador que estaba presente en uno de los encuentros con Mike Daisey y algunos representantes sindicales clandestinos.  Mike le preguntó al hombre (a través de su intérprete) en qué producto trabajaba. El hombre tenía una mano protésica a causa de un accidente en la que se le quedó atrapada en una máquina de corte de metal de la línea de producción del iPad. El hombre dijo que solía trabajar en iPads en Foxconn, pero ahora trabajaba en una fábrica de madera, donde decía que el trabajo era “mejor y los horarios más razonables”. En respuesta a la emotiva historia del hombre, Daisey sacó su iPad para mostrárselo al hombre. La mano de goma del hombre acarició el iPad, y su tacto activó el aparato y los iconos se iluminaron, a lo que él dijo “¡Es magia!”. Nunca había visto el producto final de un iPad, en cuya línea de ensamblaje había trabajado durante mucho tiempo. La mayoría de los iPad se exportan a occidente.

Sr. Jobs, dignifique el sacrificio de este hombre. Ayude a mejorar las condiciones laborales de Foxconn, utilizando el mismo celo en la búsqueda de la excelencia y su misma energía creativa con la que ha creado los productos de Apple que admiramos y utilizamos para mejorar nuestras vidas. Cuando pienso en los trabajadores de Foxconn que crearon mis productos, me vienen a la cabeza sus largos días de montaje de iPhone a mano, los niños que ensamblan mi iPad y el insistente pensamiento de que nadie en Foxconn se preocupa de si les duelen las manos o si tienen que parar para ir al servicio. No pueden tomarse descansos, ya que las cuotas de producción deben superar los estándares para satisfacer la demanda de gente como yo, el consumidor de los EE.UU.

Me preocupan esas personas, y me preocupo por aquellos que fabrican los productos.  Tómese un momento para considerar lo que puede lograr si desea influir en su trabajo. Tiene voz y voto para lanzar un compromiso sobre las condiciones laborales de la planta de Foxconn, hacer notar que Apple se preocupa, como empresa, por las terribles condiciones de los trabajadores de Foxconn.

El diseño, rendimiento y genialidad de Apple tiene claramente un alto precio, mucho mayor del que yo me imaginaba, Sr. Jobs. No podemos hacer que los trabajadores de Shenzhen paguen el precio de nuestra codicia. Agite sus mágicas manos para solucionar el problema y ayudar a los trabajadores de Shenzhen. Por nuestro bienestar moral, y por el suyo.

Atentamente,

​Michael Venables

Padre y aficionado a Apple