martes, 3 de marzo de 2009

La próxima vez en barco, por Cadiz, aunque sean 3 días

Hola. No se si tengo lectores, pero el caso es que aprovecho esta ocasión para despotricar un poco y desahogarme por el trato recibido en mi último vuelo a Canarias. Y si algún lector aparece por aquí, disculpa que no lo haya actualizado ultimamente, pero como nadie escribe comentarios....

El caso es que acabo de llegar de Madrid con Spanair. La primera de todas es que facturamos muy pronto, con hora y media de adelanto sobre el vuelo. Eso te da tranquilidad, pero como tu maleta es la primera en llegar al "baul" de maletas, entrará la última al avión, por lo que saldrá la primera de su bodega cuando llegues a destino, pero como se almacenan en contenedores o en las carretillas esas, será la última en salir por la cinta. Dicho y hecho.

Entonces mi mujer pensó que podríamos al menos usar los puntos de la tarjeta de fidelización para subir de clase, y que fuésemos más cómodos. Nos acercamos a tickets, tres señoritas hablando y sólo una atendiendo. Como pongo caras raras, se separan y atienden. No tienen ni un mísero terminal para mirar los puntos, así que coge su teléfono y se pone a llamar aquí y allá, consulta los datos, los apunta en una hoja en sucio, y nos dice que tenemos 1200 puntos en mi caso, 2300 en caso de mi mujer, pero como subir de clase son 1500 por trayecto, y además no se pueden pasar puntos de una a otra.... pues o vamos separados o nada.

Vale....... clama, ohmmm. Entramos pues al control, donde te hacen quitarte de todo, cinturón y botas incluidas, el portátil fuera, etc. Tras semi desnudarse, me doy cuenta de que hasta hace nada, los seguratas estaban sólo para pasarte el escáner y pedirte que subieses los brazos, mientras te toquetéan con guantes de látex, mientras un guardia civil se encargaba de escrutinar la pantalla en busca de armas de destrucción masiva, peligrosos cortauñas o bazookas.
Ahora la cosa están tan chunga que son otros seguratas los que vigilan el escáner en turnos de 2o minutos, mientras firman una hoja que se pasan unos a otros para controlar que cobrarán esas horas.
Que me perdonen las personas que trabajan como vigilantes de seguridad, una profesión en la que tengo 2 amigos, pero supongo que obedece más a criterios de pasta y ahorro para Aena, que en temas de seguridad y extensos cursos para detectar problemas de seguridad.

Tras la nota mental de que tengo que escribir sobre esto y preguntarle a mis contactos en Aena (un piloto de Iberia amigo íntimo y mi tío Mecánico de vuelo), nos encaminamos al embarque.

Dice en la tarjeta que empieza a las 14:15, y que en caso contrario a presentarte a tiempo, podrían denergarte el mismo.
Creo que exageran un poco, porque empezaron a dejar entrar a la gente, que ya formaba una cola de impresión, a eso de las 14:48. Vamos que hay que entrar como siempre, a toda pastilla.

Lógicamente salimos con retraso, de algunos minutos, pero bueno. Encima tenemos turbulencias, así que no pueden pasar con el carrito a "atracarnos" con precios de cine por bocadillos truculentos y bebidas enanas.

Me percato encima (menudo viaje) de que la columna de la derecha tienen pantalla TFT cada ciertos pasajeros, con la altitud, velocidad y el mapa.
La columna de la derecha no bajan las pantallas. ¿Será un fallo eléctrico/electrónico, o esa es la famosa diferencia entre economy y economy plus?

Para terminar la juerga, resulta que en este viaje, para evitar las turbulencias, bajamos algo más rápido que de costumbre, y no pasan ni para darnos unos caramelitos de la cesta, con lo que el taponamiento de oídos es brutal. Se ve que la crisis aprieta y tienen que ahorrar hasta en los caramelitos.

Aterrizamos y le digo a mi mujer, la próxima vez venimos en barco, con Armas, por Cádiz y relajaditos. Me mira extrañada, pero me sonríe.

Bendita compañía (la de mi mujer, por que la aérea es para darle de comer aparte).